En esta ocasión publico, como actividad
del curso, una reflexión personal sobre el aprendizaje adquirido en la Unidad Didáctica
2: “Uso eficiente de las herramientas a disposición del tutor.”
Los objetivos del módulo eran: conocer las herramientas básicas para la tutoría online, con
especial atención a las que ofrece la plataforma Moodle; conocer algunas de las
herramientas Web 2.0 y herramientas de autor para la tutoría online; y adquirir
estrategias para utilizar didácticamente estas herramientas para la tutoría
online; y, ciertamente, si me paro a pensarlo, creo que los objetivos se han
logrado, pero ¿a qué precio?
En estas líneas pretendo
realizar una crítica, eso sí, constructiva, sobre la eficiencia en la formación
on-line.
Aspectos susceptibles de
mejora.
- La presentación del módulo.
Cualquiera que lea la guía didáctica del módulo dirá que no está
de acuerdo conmigo, dirá que es muy completa y detallada. Y tiene razón. Lo es.
Por eso mismo me parece un lujo ocupar tantas palabras (siete páginas, nada
menos) para explicar cómo enfrentarnos al aprendizaje de unos contenidos más o
menos elementales.
- El empleo del foro.
El foro se parece una clase presencial donde todos hablan al mismo
tiempo. Y los que tiene la loable intención de escuchar, antes que hablar se
encuentran con la costosa tarea de leer y leer mensajes. Casi todos los días más
de 100.
Pero qué pasa cuando los mensajes tratan realmente de responder a
las preguntas del tutor. Pues que únicamente mediante numerosas aproximaciones
y tras varias horas, se llega a tener una idea muy somera, básica y elemental
del problema o concepto sometido a discusión.
- Los contenidos.
Entiendo que los contenidos deberían proporcionar un armazón sólido
que permitiera contar con los conocimientos imprescindibles para comenzar una
discusión en el foro. De otra forma, los avances en el conocimiento de la
materia se producen muy lentamente y teniendo que recurrir el alumno a
contenidos externos no siempre fiables.
En resumen
El método de aprendizaje no proporciona al alumno un entorno
agradable para el aprendizaje. La necesidad de comunicarse constantemente para
causar una buena impresión en el tutor es contraproducente desde el punto de
vista docente, pero como tiene efectos beneficiosos en la evaluación, el alumno
actúa en consecuencia.
Al final se logran los objetivos, pero a costa del empleo de un
tiempo precioso. Al inicio del curso algún tutor nos dijo en un mensaje que con
un par de horas al día era suficiente para sacar adelante el curso. ¡Qué ufano!,
ciertamente que los contenidos no debieran exigir más tiempo, pero la mayor
parte de los mortales necesitamos 6 u 8 horas. Así que algo falla.
En definitiva, es necesario buscar mecanismos más eficiente (con
menor coste en horas de trabajo) para este tipo de formación no presencial.